(o el día que vimos dinosaurios y un pueblo del oeste)
Hoy era un día de carretera bastante señorial. Como hemos
visto que el tiempo se nos va echando encima, y hay muchas cosas que queremos
ver (y también queremos intentar llegar a Chicago con un par de días, para
verlo un poco, ni que sea), hemos decidido dejar el Death Valley para cuando nos
toque la lotería y volvamos a Estados Unidos. Además, estos días se ve que se
están batiendo algunos récords de calor, y en la página del Death Valley te
dicen que no dependas sólo de tu gps, que lleves mapas (nuestro gps ni va), que
los móbiles no funcionan bien, que la gente se pierde y se muere y se la comen
los coyotes (eso no lo dicen, pero seguro que pasa), etc. Total, que nos
saltamos el Valle de la Muerte (esperemos que sea nuestra única renuncia).
Hoy, la carretera nos llevaba a Las Vegas, pero hemos hecho
también una parada en lo que se conoce aquí como un Ghost Town, que son pueblos
que se crearon cuando los booms del oro y que ahora están vacíos. El que
pillaba de camino se llama Calico <del>electrónico</del>. Es un
pueblo Far West total, sólo le faltan las balas de paja rodando por ahí.
Más tarde, nos encontramos un bar de éstos auténticos de
carretera (a las camareras sólo les faltaban los patines): con la decoración de
los cincuenta y todo, una pasada.
Finalmente llegamos a las Vegas. Cuando entras, lo haces por
la calle principal (Las Vegas Boulevard, la originalidad no es lo suyo, ha ha)
y es la calle en la que están todos los casinos-hoteles-centros comerciales
gigantes, esto de París, Egipto, Venecia … Nosotros estamos en un hotelito
chiquitín al final, pero está muy cerca de lo que es el centro del meollo. Así
que dejamos las cositas en el hotel y nos sumergimos en el terrible calor que
hace aquí (43 grados, al sol o a la sombra, da igual), con este viento caliente
asesino que sopla…
Por suerte cuando ya se pone el sol la temperatura mejora
ligeramente. Además, te aclimatas un poco, olvidas lo que es una temperatura
agradable y empiezas a pensar que poner una ciudad en medio del desierto de
Nevada es normal y práctico. El caso es que es muy bonita; mañana ya la veremos
en serio, pero está toda llena de colorines y es muy alegre (y además, es
barata).
(la guaifai aquí es terrible, así que pondré las fotos más adelante)
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